Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.Mateo 6:34
Qué significó para quienes lo oyeron. «Basta al día su afán». Suena solemne, pero la idea es de lo más cotidiana: cada día ya trae bastante consigo. Hoy diríamos: «Ya tenemos suficiente con lo de hoy».
Es una frase muy sincera. Jesús no dice que mañana será fácil. Da por hecho que habrá problemas. La vida en la Galilea dominada por Roma era incierta, con impuestos, enfermedades y malas cosechas. A sus oyentes no hacía falta recordarles que la vida es dura. Lo que les ofrece es un límite: la fatiga de hoy pertenece a hoy.
La preocupación tiene la costumbre de cargar sobre los hombros de esta mañana el peso de mañana. Podemos pasar cien veces por las facturas del próximo invierno o por una enfermedad que quizá nunca llegue. Y mientras tanto, el día de hoy se queda sin vivir.
Nada de esto impide ser previsor. José guardó grano para los años de escasez. Hacer testamento o un presupuesto es buena administración. La diferencia está en planificar el mañana una vez o arrastrarlo todo el día.
Prueba un hábito pequeño. Anota en un papel lo que te preocupa de mañana junto con el único paso que puedes dar. Guárdalo en un cajón. No está olvidado; solo espera a su día. Y tú quedas libre para volver a este, que es el único que se te pide vivir ahora mismo.
Si esta frase te cuesta, no te castigues. Jesús la dijo a gente que tampoco lo conseguía a la primera. Vuelve a ella cuantas veces haga falta, incluso varias veces en el mismo día.
Una pregunta para hoy: ¿Qué parte de mañana has empezado ya a cargar? ¿Qué supondría dejarla donde está?
Oración:
Señor, dame fuerza de hoy para la carga de hoy.
Que mi corazón no viva en el mañana.


